Ciudad de México.— En medio de la incertidumbre global por las guerras comerciales, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo puso los puntos sobre las íes. Desde Palacio Nacional, aclaró que la reforma de incremento arancelario —avalada ayer por la Cámara de Diputados— no es una ofensiva diplomática contra China, sino una medida de protección interna dirigida a todos los países con los que México no tiene Tratado de Libre Comercio (TLC).
El objetivo central, subrayó la mandataria, es fortalecer el ‘Plan México’: una estrategia diseñada para que las cadenas de suministro se queden en casa y se incremente el contenido nacional en las manufacturas.
La estrategia: Producir, no restringir
Sheinbaum fue enfática al desmarcarse de una narrativa de bloqueo comercial. La medida busca equilibrar la balanza con naciones con las que no existen reglas de juego preferenciales.
“No es a China, no está dirigido a China, eso es muy importante... es a los países con los que no tenemos tratado comercial. De lo contrario, parece que México le está poniendo restricciones al comercio y no es así. Sencillamente, por el Plan México, definimos una estrategia: Que se produzca más en México”, explicó durante su conferencia matutina.
Diplomacia previa: Hubo «aviso» a Pekín y Seúl
Para evitar roces diplomáticos, la Presidenta reveló que existió un cabildeo previo. El gobierno mexicano mantuvo diálogos con las embajadas y representantes de China y Corea del Sur antes de que la reforma avanzara en el Legislativo.
El mensaje fue claro: la intención es seguir colaborando, pero bajo nuevas reglas que favorezcan la industria local. “Siempre habrá nuestra buena voluntad para tener mesas de trabajo y es muy importante que se conozcan las razones de la propuesta”, añadió.
El ajuste: Se suavizó la reforma para evitar inflación
Uno de los puntos clave que reveló la mandataria fue el proceso de negociación con la iniciativa privada. La propuesta original era mucho más agresiva en los impuestos a la importación, pero se ajustó tras advertencias de empresarios nacionales e internacionales sobre un posible golpe a los precios finales para el consumidor.
La preocupación: Si se gravaban insumos esenciales que no se producen en México, el costo lo terminaría pagando la ciudadanía.
El acuerdo: Se disminuyó la lista y los montos de los aranceles para proteger la economía familiar sin sacrificar el objetivo de fomentar la proveeduría nacional.


